Muere el escritor J.D. Salinger

“Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero porque es una lata, y, segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera aquí a hablarles de su vida privada. Para esas cosas son muy especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no hay quien les gane. Además, no crean que voy a contarles mi autobiografía con pelos y señales. Sólo voy a hablarles de una cosa de locos que me pasó durante las Navidades pasadas, antes de que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme aquí a reponerme un poco. A D.B. tampoco le he contado más, y eso que es mi hermano. Vive en Hollywood. Como no está muy lejos de este antro, suele venir a verme casi todos los fines de semana. El será quien me lleve a casa cuando salga de de aquí, quizá el mes próximo. Acaba de comprarse un Jaguar, uno de esos cacharros ingleses que se ponen en las doscientas millas por hora como si nada. Cerca de cuatro mil dólares le ha costado. Ahora está forrado el tío. Por si no saben quién es, les diré que ha escrito El pececillo secreto, que es un libro de cuentos fenomenal. El mejor de todos es el que se llama igual que el libro. Trata de un niño que tiene un pez y no se lo deja ver a nadie porque se lo ha comprado con su dinero. Es una historia estupenda. Ahora D.B. está en Hollywood prostituyéndose. Si hay algo que odio en el mundo es el cine. Ni me lo nombren.”

‘El guardián entre el centeno’ (‘The Catcher in the Rye‘ )

La literatura estadounidense acaba de perder a uno de sus grandes mitos. El escritor J.D. Salinger, autor del clásico del siglo XX ‘El guardián entre el centeno’ ha muerto en New Hampshire a los 91 años, según ha confirmado su agente.

“Le echarán de menos los pocos que consideraba cercanos y lo muchos lectores que amaban su escritura”, ha dicho su representante, Phyllis Westberg.

Jerome David Salinger (Manhattan, 1919) falleció este miércoles en su casa de Cornish (en el estado de New Hampshire) por causas naturales, según Westberg. El literato se había fracturado la cadera en mayo pero se había recuperado bien. Sin embargo, su salud empeoró considerablemente a comienzos de este año.

Desde 1953, el esquivo escritor vivía totalmente recluido en esta pequeña localidad. Los vecinos de Cornish raras veces lo veían y nunca respondía a las llamadas o cartas de sus lectores o admiradores. Sólo rumores, ocasionales apariciones y litigios volvían a traer a Salinger a la vida pública.

No había concedido ninguna entrevista en tres décadas y, aunque seguía escribiendo, no publicaba ningún trabajo desde 1965. “Adoro escribir y le aseguro que escribo regularmente. Pero escribo para mí y quiero que me dejen completamente tranquilo mientras lo hago”, declaró en su última entrevista, concedida en 1980.

Un debut mítico

El autor, que ha marcado profundamente la literatura estadounidense del siglo XX, se hizo célebre por su debut novelístico: ‘El guardián entre el centeno’, publicado en 1951 y protagonizado por el rebelde adolescente Holden Caulfield.

Desde su publicación, el periplo del joven Caulfield se convirtió en un ‘best seller’. La obra ha sido traducida a los principales idiomas y ha vendido más de 65 millones de copias.

Pese al enorme éxito de su libro, después Salinger publicó sólo unos cuantos libros y colecciones de relatos, como ‘Nueve historias’ (que incluye dos de sus más famosos relatos, ‘Un día perfecto para el pez banana’ y ‘Para Esmé, con amor y sordidez’), ‘Franny y Zooey’, ‘Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción’.

Salinger subrayó que estaba en este mundo, pero no era parte de él. Su cuerpo se fue pero su familia espera que siga estando con aquellos que ama, sean figuras históricas o religiosas, amigos personales o personajes de ficción”, dijo su agente, en una declaración.

El escritor deja esposa, dos hijos (Matt y Margaret), además de tres nietos y su ex esposa y madre de sus hijos, Claire Douglas.

El escritor se despide fiel a su estilo. “Para respetar su deseo intransigente de toda la vida de proteger y defender su privacidad no habrá funeral y la familia pide que el respeto por él, por su trabajo y su privacidad se extienda a ellos, individual y colectivamente, en estos momentos”, añadió Westberg.

Fuente: elmundo.es

Enlace: Leer el libro

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